La Solidaridad de los periodistas.
(A José F. Gante)
Por Juana Martínez
Hace meses deje de escribir en este espacio por cuestiones
personales, pero hoy regreso de nuevo para hacer una reflexión sobre el trabajo
de los periodistas, estos seres que encuentran en la información un motivo para
conectarse a la vida con muchos otros. Estos seres que para unos sólo son “chismosos”
y para otros una esperanza, la esperanza de que mediante estos seres inquietos
sus reclamos, sus anhelos, sus exigencias puedan ser oídas por quien tengan que
ser oídas. Un periodista es todo: un ser temido, simpático, amable, adusto,
grosero, entrometido, genio, “sábelo todo”, incansable, discreto, indiscreto,
amado, odiado, admirado, indeseable, etc., pero a final de cuentas un
periodista es un profesionista que se esfuerza por saber todo y estar en todo,
casi casi tener el don de la ubicuidad.
En un sismo, una inundación, en hazañas, conflictos y
situaciones inusitadas todo mundo espera ver la noticia en un medio de
comunicación, sin importar el día, lugar u hora, y siempre hay un periodista
que tiene la nota, que tiene la imagen, que tiene un audio. La población puede
sentirse segura porque no caminará la vida social diaria a ciegas, siempre
habrá un reportero, un articulista, un cronista, un redactor, un fotógrafo, un
camarógrafo que le diga qué sucedió mientras dormía y que le oriente y le
explique el significado de los hechos.
La historia fue primero periodismo y el avance de las
sociedades no puede entenderse sin el periodismo y los periodistas, como el
periodismo no puede existir sin las sociedades. Esta noble actividad, si noble
porque, como ya mucho se ha dicho, si a un reportero tuviera que pagársele por
el tiempo que dedica a su profesión, por el amor que le tiene y por todo lo que
sabe, no habría salario justo para pagar a estos seres, que además ejercen una
carrera considerada una de las más peligrosas del mundo. Los periodistas
asesinados en la batalla contra la delincuencia, por dar un ejemplo, dan cuenta
de ello.
Los periodistas sacrifican horas de sueño, de comida, de
convivencia familiar para entregarse eternamente
a su pasión, con la que conviven, piensan, sueñan y despiertan: La noticia. La
censura, los despidos injustificados, las amenazas de muerte, los salarios de
hambre, lastiman a estos profesionales, quienes también sufren todo tipo de
arbitrariedades, pero que sin embargo el amor por su profesión los levanta y
los torna osados, insolentes e invencibles.
El periodismo no es una “chamba”, un empleo, una profesión,
el periodismo es una forma de vida, como lo aprendí hace muchos años de quien,
además de mis maestros de la universidad, en la brega del periodismo mucho me
enseñó y me hizo amar esta profesión. A él dedico esta reflexión a mi maestro José
Félix Gante Ramírez, para quien sólo puedo tener un profundo respeto y admiración; a este gran periodista
que se encuentra hospitalizado en el Centro Médico “La Raza” de una enfermedad
que ha venido mermando su salud desde hace un mes va todo mi cariño. Maestro
querido, espero con mucha fe tu pronto restablecimiento. Gracias maestro.
(NSCH)
No hay comentarios:
Publicar un comentario